La misión

Se llega a la Misión de Gambo después de cruzar el pequeño río Lepis que da nombre al poblado aledaño, situado a menos de un kilómetro de distancia. Regida por los misioneros de La Consolata, constituye un conjunto de pequeñas edificaciones, destacando la Iglesia y el antiguo claustro que alberga la cocina, el comedor general y el salón.

Se han construido a mitad distancia entre los conjuntos que forman el Hospital y la Misión, casas bien equipadas para los profesionales cualificados que trabajan en el Hospital así como para los cooperantes extranjeros que refuerzan la plantilla habitual ocasionalmente.

Proporciona  agua potable y gratuita, de un pozo nuevo perforado, a los habitantes de Gambo y de los poblados que acuden, cuando la sequía es severa.

La Misión se encuentra rodeada de campos de cultivo propios, y en especial de cereales, para la comida de los enfermos. También posee una huerta y una granja, con un pequeño número de vacas, cuya mayor parte de la producción de leche se destina, diariamente, para mejorar la alimentación de los niños, hijos de los trabajadores del Hospital y de la Misión.

Una actividad muy importante de la Misión es su función educativa, desarrollando una intensa labor formativa a través de sus escuelas.

A la mayor, ubicada en Gambo, situada a unos cientos de metros, acuden diariamente 2.500 alumnos, en dos turnos, mañana o tarde, que pueden concluir sus estudios hasta el grado octavo, y superar el examen oficial del Gobierno. 

Un total de casi 6.000 alumnos estudian en todas las escuelas que han dependido de la misión hasta hace pocos meses.

La escuela de la Misión de Gambo, ha sido entregada recientemente al gobierno Federal para su gestión completa, quien se hará cargo de los salarios de los trabajadores y el mantenimiento de todas sus instalaciones.